Estudios del American College of Cardiology indican que los efectos negativos pueden acumularse si no se descansa lo suficiente durante varios días. Podemos quedarnos dormidos durante el día, incluso cuando conducimos, porque nuestro cuerpo necesita descanso. Al sentirnos sin energía, se reduce la probabilidad de hacer ejercicio y aumenta la probabilidad de comer en exceso. Existe un vínculo entre las noches sin sueño y el aumento de peso.

La falta de sueño desequilibra la actividad de dos hormonas que controlan el apetito. La leptina es la hormona que envía el mensaje al cerebro de que “el estómago está lleno”, y la grelina es la hormona que envía los mensajes de “comer más”. Cuando tenemos privación de sueño, estas hormonas que controlan el apetito, se descontrolan.

Menos sueño, más riesgos para la salud

La falta de sueño a largo plazo está vinculada con un riesgo más alto de:

  • Enfermedades cardiovasculares (enfermedad cardiaca, derrame cerebral y condiciones relacionadas.)
  • Hipertensión (presión alta)
  • Inflamación.
  • Menos inmunidad a los virus y las infecciones.
  • Niveles elevados de azúcar en la sangre.
  • Depresión

En la mayoría de las personas sanas los efectos son pocos, algo parecido a cuando realizamos un viaje en avión a otro país con diferente uso horario, nuestro cuerpo sigue funcionando con el horario anterior hasta que se adapta al nuevo.